Ahora me regocijo en los sufrimientos por vosotros, y completo en mi carne lo que faltaba° de las aflicciones del Mesías por su cuerpo, que es la iglesia;
Pues si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación, y si somos consolados, es para vuestra consolación,° la cual opera en la paciencia de los mismos padecimientos que padecemos también nosotros.
fortaleciendo los ánimos de los discípulos; y exhortándolos a permanecer en la fe, les decían: Es necesario que entremos en el reino de Dios a través de muchas tribulaciones.
y les dirá: Oye, oh Israel: Hoy vosotros presentáis batalla al enemigo. No desmaye vuestro corazón. No temáis, ni os acobardéis, ni tembléis ante ellos,