cómo te salió al camino y acuchilló a los rezagados entre los tuyos, a todos los débiles que se atrasaban, estando tú fatigado y cansado, y no tuvo ningún temor de Dios.
Y aunque los gobernadores que fueron antes de mí subyugaban al pueblo y les cobraban más de cuarenta siclos de plata por el pan y por el vino, y aun sus criados oprimían al pueblo, yo no lo hice, a causa del temor de Dios.