Y ahora, Adonay, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste renombre hasta el día de hoy: ¡Hemos pecado y actuado impíamente!
e hiciste señales y maravillas delante de Faraón y de todos sus siervos y en todo el pueblo de su tierra,° porque sabías que habían obrado con soberbia contra ellos, y te hiciste renombre, como en este día.
Pero Moisés suplicó en presencia de YHVH su Dios, y dijo: Oh YHVH, ¿por qué se ha de encender tu ira contra tu pueblo, al cual sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?
Dijo YHVH a Moisés: Ahora verás lo que Yo haré a Faraón, porque constreñido por una mano fuerte los dejará ir, y en virtud de una mano fuerte los expulsara de su tierra.
Pero el publicano, a distancia, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios, sé propicio a mí, pecador!
Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy YHVH, y os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, y os libraré de su esclavitud, y os redimiré con brazo extendido y con grandes juicios.
Pues recordarás que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y que YHVH tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual YHVH tu Dios te manda guardar° el día del shabbat.
Y Moisés dijo al pueblo: Recordad este día, en el que habéis salido de Egipto, de casa de servidumbre, pues YHVH os ha sacado de aquí con mano fuerte. Por tanto, no se comerá nada leudado.
Y te será por señal en tu mano y por recordatorio entre tus ojos, para que la Ley de YHVH esté en tu boca, por cuanto por mano fuerte te sacó YHVH de Egipto.
pues sucederá que cuando mañana tu hijo te pregunte, diciendo: ¿Qué es esto? le responderás: Con mano fuerte YHVH nos sacó de Egipto, de casa de esclavos,
si en la tierra adonde hayan sido llevados cautivos, ellos vuelven en sí, y en la tierra de su cautiverio se vuelven y te suplican, diciendo: Hemos pecado, hemos hecho iniquidad, hemos actuado impíamente;
Esté ahora atento tu oído y tus ojos abiertos, para oír la oración de tu siervo, que yo hago hoy ante ti, día y noche, por los hijos de Israel tus siervos, confesando los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti. ¡Sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado!
pero se rebeló contra mis leyes y mis mandatos pecando más que otros pueblos; contra mis estatutos, más que las naciones vecinas, porque rechazaron mis mandatos y no siguieron mis leyes.