Y él respondió: Paz a vosotros, no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio un tesoro escondido en vuestros costales, vuestra plata llegó a mí. Y les sacó a Simeón.
Cuando fue la tarde de aquel mismo día uno° de la semana, y estando cerradas las puertas donde estaban los discípulos, por temor a los judíos, Jesús llegó y se puso en medio, y les dice: Paz a vosotros.
Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no quise hacerlo por medio de papel y tinta, sino que espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea completo.