Y cuando el rey de Moab vio que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo setecientos hombres diestros en el manejo de la espada,° para abrirse paso contra el rey de Edom, pero no pudieron.
Partieron pues el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom, e hicieron una marcha de siete días, hasta que no hubo agua para el campamento ni para las bestias que los seguían.
y destruyeron las ciudades, y en cada porción de buena tierra, cada hombre arrojó su piedra cubriéndola,° y cegaron toda fuente de agua, y talaron todos los buenos árboles, incluso en Kir-hareset no dejaron sino sus piedras, después que los honderos la cercaron y la destruyeron.
Entonces tomó a su hijo primogénito, que había de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Y hubo una gran indignación de parte de los israelitas, quienes se apartaron de él,° y volvieron a su tierra.