Por eso, ¡vivo Yo! dice Adonay YHVH, que por haber profanado mi Santuario con tus ídolos y tus abominaciones, Yo también te quebrantaré. Mi ojo no perdonará ni tendré de ti misericordia.
Pero el que esté impuro y no se purifique, esa persona será extirpada de en medio de la congregación, por cuanto contaminó el Santuario de YHVH. El agua para la impureza no se roció sobre él, por tanto es impuro.
Y Yo pondré mi rostro contra ese varón y lo cortaré de en medio de su pueblo, por cuanto entregó de su descendencia a Moloc, contaminando mi Santuario y profanando mi santo Nombre.
Y así, pues, mantendréis separados de sus impurezas a los hijos de Israel, para que no mueran por sus impurezas, al contaminar mi Tabernáculo, que está en medio de ellos.
Además, en mi amor por la Casa de mi Dios, el tesoro propio mío que tengo de oro y plata lo he dado a la Casa de mi Dios, además de todo lo que ya he provisto para la Casa del Santuario: