Me dije: 'Por fin me temerá, aceptará la corrección; no se borrarán de sus ojos mis castigos contra ella'. Pero ellos se han apresurado a pervertir todas sus obras.
A ver si la casa de Israel atiende a todas las desgracias que proyecto hacerles, de tal manera que se convierta cada uno de su mala conducta y así les perdone su culpa y su pecado'.
Os decía: arrepentíos cada uno de vuestra mala conducta y de la maldad de vuestras obras, y así podréis habitar en el país que Yahveh os dio a vosotros y a vuestros padres desde siempre y para siempre.
No demora el Señor la promesa, como algunos piensan; sino que es paciente con vosotros, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.
Y Jeremías dijo a Sedecías: 'Así dice Yahveh, Dios Sebaot, Dios de Israel: si te pasas voluntariamente a los jefes del rey de Babilonia, salvarás tu vida, y esta ciudad no será quemada por el fuego; vivirás tú y los de tu casa.
Estuve atento y oí: hablan como no deben nadie se arrepiente de su maldad diciendo: '¿Qué he hecho?'. Todos se precipitan en su carrera, como caballo lanzado al combate.
Entonces Yahveh hizo que vinieran contra ellos los jefes del ejército del rey de Asiria, quienes prendieron a Manasés con garfios, lo ataron con grillos de bronce y así se lo llevaron a Babilonia.