antes que el viento os disperse como tamo de un día; antes que venga sobre vosotros la ira furibunda de Yahveh; antes que venga sobre vosotros el día de la ira del Señor.
Por eso, esperadme -oráculo de Yahveh- el día en que me levante para dar testimonio, pues he decidido reunir a las naciones, congregar a los reinos, para derramar sobre ellos mi cólera, todo el ardor de mi ira: por el fuego de mi celo será devorada toda la tierra.
Ni su plata ni su oro podrán salvarlos en el día de la ira de Yahveh. Por el fuego de su celo será devorada toda la tierra, porque él aniquilará de modo repentino y terrible a todos los habitantes de la tierra.
Yo, Yahveh, diré lo que quiero decir, y se cumplirá sin dilación alguna. Porque yo, en vuestros días, ¡oh casa rebelde!, diré y lo cumpliré' -oráculo del Señor Yahveh'.
Circuncidaos para Yahveh, quitad el prepucio de vuestros corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que se desfogue como fuego mi furor y queme, sin que haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras'.