Dijéronse entonces los judíos entre sí: '¿Adónde pensará irse éste, que no lo podamos encontrar nosotros? ¿Pensará, acaso, irse a la diáspora entre los griegos y enseñar también a los griegos?
Saulo estaba de acuerdo con aquella muerte. Comenzó aquel día una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén y todos se dispersaron por los lugares de Judea y de Samaría, a excepción de los apóstoles.
que llevarían en mano el siguiente escrito: 'Los apóstoles y los hermanos ancianos, a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, provenientes de la gentilidad: salud.
y reconociendo la gracia que se me había dado, Santiago y Cefas y Juan, los considerados como columnas, nos dieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé, para que nosotros fuéramos a los gentiles, y ellos a los circuncisos.
Yahveh te dispersará por entre todos los pueblos, desde un extremo al otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres conocíais.
Jesús les contestó: 'Os lo aseguro: cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, en la regeneración, vosotros los que me habéis seguido, también os sentaréis en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
Simeón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que han obtenido una fe tan preciosa como la nuestra por la justicia de nuestro Dios y salvador Jesucristo:
Pues, antes de que vinieran algunos de parte de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero cuando llegaron aquéllos, se retraía y apartaba por temor a los circuncisos.
Entraron y subieron a la habitación donde se alojaban Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo y Simón de Zelotes y Judas el de Santiago.
entonces Yahveh, tu Dios, cambiará tu destino, tendrá misericordia de ti y te reunirá nuevamente de en medio de todos los pueblos entre los que te dispersó.
A vosotros os dispersaré entre las naciones y desenvainaré la espada detrás de vosotros. Vuestro país será arrasado y vuestras ciudades reducidas a escombros.
Él hizo señas con la mano para que se callaran, les refirió cómo el Señor le había sacado de la cárcel y añadió: 'Contádselo a Santiago y a los hermanos'. Salió y se fue a otro lugar.
Sacrificaron en la dedicación de este templo de Dios cien novillos, doscientos carneros, cuatrocientos corderos y, como sacrificio por el pecado de Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel.
Las piedras corresponden a los nombres de las tribus de Israel. Eran, pues, doce, como sus nombres, y estaban grabadas según el arte del grabado de los sellos, cada una con el nombre de una de las doce tribus.
Moisés escribió todas las palabras de Yahveh y, levantándose de madrugada, alzó al pie de la montaña un altar y doce estelas, por las doce tribus de Israel.
Y dijo Amán al rey Asuero: 'Hay un pueblo disperso y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino cuyas leyes difieren de las de todos los demás pueblos y no cumple las leyes reales. No conviene al rey dejarlos en paz.
Las piedras corresponden a los nombres de las tribus de Israel. Serán, pues, doce, según sus nombres, y estarán grabadas como los sellos, cada una con el nombre de una de las doce tribus.