Así dice Yahveh: mirad: voy a cambiar la suerte de las tiendas de Jacob, y de sus moradas voy a compadecerme. Se reedificará la ciudad sobre su escombrera, y el palacio en su justo lugar se asentará.
Por eso, así dice Yahveh: me vuelvo hacia Jerusalén con piedad, en ella será reedificado mi templo -oráculo de Yahveh Sebaot-, y se tenderá sobre Jerusalén la cuerda de medir.
Después de esto, derramaré mi espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, sueños soñarán vuestros ancianos, visiones verán vuestros jóvenes.
Así dice Yahveh Sebaot, Dios de Israel: 'Todavía se volverá a decir en el país de Judá y en sus ciudades, cuando cambie su suerte: '¡Que Yahveh te bendiga, morada de justicia, montaña santa!'.
El total de los objetos de oro y de plata era de cinco mil cuatrocientos. Todo esto se lo llevó Sesbasar cuando los desterrados subieron con él de Babilonia a Jerusalén.