Miré y apareció el Cordero, de pie sobre el monte Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en la frente.
'Así dice el Señor Yahveh: yo mismo tomaré de la copa del cedro lo más alto y lo pondré; de la cima de sus brotes arrancaré uno tierno y yo mismo lo plantaré en un monte alto y elevado,
Por el tiempo de esos reyes, suscitará el Dios del Cielo un reino que nunca será destruido ni será entregado a otro pueblo. Pulverizará y aniquilará a todos esos reinos, mientras que él permanecerá por siempre,