Pero tú quédate aquí conmigo y te dictaré todos los mandamientos, preceptos y normas que has de enseñarles, para que los pongan en práctica en el país que les voy a dar en posesión'.
Éstas son las palabras que dirigió Yahveh a toda vuestra asamblea, en la montaña, en medio del fuego, y de la nube y de la densa obscuridad, con voz potente, y no añadió más. Luego las escribió sobre dos tablas de piedra y me las entregó.
Ahora, pues, Israel, escucha los preceptos y las normas que os enseño y ponedlos en práctica, para que viváis y entréis a poseer la tierra que os da Yahveh, Dios de vuestros padres.
Éstos son los mandamientos, preceptos y normas que Yahveh, vuestro Dios, me mandó enseñaros, para que los pongáis por obra en el país en cuya posesión vais a entrar,
subió de Babilonia. Esdras era un escriba versado en la ley que Yahveh, Dios de Israel, había dado a Moisés. Y como la mano de Yahveh, su Dios, estaba con él, el rey le concedió todo cuanto le había pedido.