Referencias Cruzadas

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Romanos 7:24

Biblia Serafín de Ausejo 1975

¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de esta situación que me lleva a la muerte?

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36 Referencias Cruzadas  

Entendamos bien esto: que nuestro hombre viejo fue crucificado junto con Cristo, a fin de que fuera destruido el cuerpo del pecado, para que no seamos esclavos del pecado nunca más.


El Señor me rescatará de todo mal y me salvará para su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


el cual se entregó por nosotros, para rescatarnos de toda iniquidad y para purificarnos, haciendo de nosotros un pueblo que fuera su patrimonio, dedicado a buenas obras.


Porque la ley del Espíritu, dador de la vida en Cristo Jesús, me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.


Él observa desde su santa altura, el Señor desde los cielos mira la tierra,


Enjugará toda lágrima de sus ojos y la muerte ya no existirá, ni existirán ya ni llanto ni lamentos ni trabajos, porque las cosas de antes ya han pasado'.


y liberara a los que, por miedo a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.


De igual manera, también el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Porque no sabemos qué debemos pedir cuando oramos; sin embargo, el Espíritu mismo intercede con gemidos intraducibles en palabras.


Pues si vivís según la carne moriréis; pero si, por el Espíritu, dais muerte a las malas acciones del cuerpo, viviréis.


El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar la buena nueva a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad y recuperación de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos,


Él habrá de liberar al pobre que suplica, al afligido y al que carece de socorro;


en el cual también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha a mano por despojo del cuerpo carnal, sino por la circuncisión de Cristo,


Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.


Volverá a compadecerse de nosotros, destruirá nuestras iniquidades, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados.


Mi alma se deshace de nostalgia hacia tus decisiones, de continuo.


'Dios le tiene abandonado: acosadle y prendedle: no hay nadie que le salve'.


No se tiene de ti memoria entre los muertos, y en el seol, ¿quién puede darte gracias?


toda plegaria y toda súplica que te dirija cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando conozcan el dolor en su corazón y extiendan sus manos hacia este templo,


Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.


Y Yahveh le dijo: 'Pasa por la ciudad, recorre Jerusalén y traza una cruz en las frentes de los hombres que gimen y lloran por todas las abominaciones que en ella se cometen'.


Como oveja perdida estoy errante: ven en busca de tu siervo, yo de tus mandatos no me olvido.


Si el pesar y la angustia dan conmigo, en tus leyes encuentro mis delicias.


La boca abro y aspiro, de anhelo hacia tus leyes.


se me cuenta entre los que bajan a la fosa, soy como hombre sin amparo.


Ah Señor, no me acuses en tu ira y en tu furor no me reprendas.


Y no es esto sólo; sino que también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos igualmente en nuestro propio interior, aguardando con ansiedad una adopción filial, la redención de nuestro cuerpo.





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