Referencias Cruzadas

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Nehemías 5:15

Biblia Serafín de Ausejo 1975

En cambio, los gobernadores que me habían precedido habían gravado al pueblo: además de quitarles pan y vino, les exigían cuarenta siclos de plata. También sus criados oprimían al pueblo. Pero yo no procedí así, por temor de Dios.

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19 Referencias Cruzadas  

Y añadí: 'No está bien lo que hacéis. ¿No deberíais caminar en el temor de nuestro Dios, para evitar los insultos de nuestros enemigos los gentiles?


Quien de vosotros tema a Yahveh, escuche la voz de su Siervo. El que camine en tinieblas y no perciba ningún resplandor, confíe en el nombre de Yahveh y apóyese en su Dios.


Con bondad y lealtad se expía la culpa, con el temor de Yahveh se evita el mal.


Pero una vez presente entre vosotros, ni siquiera falto de recursos fui carga para nadie; porque los hermanos procedentes de Macedonia remediaron con abundancia mi escasez. Y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso.


Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo también los gentiles?


Pues el terror de Dios me invadiría, y a su majestad no podría resistir.


Pues, ¿en qué habéis sido inferiores a las demás iglesias excepto en que yo no os fui gravoso? Perdonadme este agravio.


Si el jefe presta oído a palabras mentirosas, todos sus servidores serán malvados.


el Señor tiene contento en quien le teme, en los que esperan en sus gracias.


Aleluya. Álef. Dichoso el hombre que teme al Señor Bet. y tiene en sus mandatos su contento.


Exigirá el diezmo de vuestras cosechas y de vuestras viñas para dárselo a sus eunucos y funcionarios.


Replicó Abrahán: 'Pensé que como seguramente en este lugar no existe temor de Dios, me matarían por causa de mi mujer.


Al tercer día les dijo José: 'Soy hombre temeroso de Dios. Haced lo siguiente y salvaréis vuestras vidas.


Antes bien, trabajé en la restauración de las murallas y no compré campo alguno; y todos mis criados estaban allí colaborando en la obra.


así que compré el campo de Anatot a Janamel, hijo de mi tío, y le pesé el dinero: diecisiete siclos de plata.


Esclavos nos dominan, no hay quien nos libre de su mano.





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