Comerán las ofrendas, las víctimas del sacrificio por el pecado y del sacrificio de expiación, y será para ellos todo lo que sea entregado al anatema en Israel.
Pero las casas de las aldeas no amuralladas serán estimadas como propiedades rústicas; gozan del derecho del rescate y quedarán libres en el año jubilar.
Si su haber no alcanza a lo necesario para esta devolución, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año jubilar; pero en el año del jubileo quedará libre, y el vendedor recobrará su propiedad.'
Santificaréis el año cincuenta y proclamaréis la emancipación de todos los habitantes del país. Será para vosotros un año jubilar; cada uno de vosotros recobrará su propiedad, y cada cual volverá a su familia.
A todo aquel que no se presentara en el término de tres días, conforme al acuerdo de los jefes y de los ancianos, se le confiscarían todos sus bienes y quedaría separado de la comunidad de los que habían vuelto del destierro.
La ciudad será dada como anatema en honor de Yahveh, ella y todo lo que hay en ella. Sólo quedará con vida Rajab, la meretriz, ella y los que con ella estén en casa, porque escondió a los emisarios que habíamos enviado.
Juntarás todo su botín en medio de su plaza y prenderás fuego a la ciudad con todos sus despojos, ofreciéndolo todo a Yahveh, tu Dios. Será para siempre un montón de ruinas y nunca volverá a reedificarse.