Os servirá de alimento a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu jornalero, al forastero que habita en tu casa, y a los que moran contigo lo que la tierra en descanso produzca por sí.
Uno era el corazón y una el alma de la muchedumbre de los que habían creído, y nadie consideraba propio nada de lo que poseía, sino que todo lo tenían en común.
pero el año séptimo la dejarás descansar, en barbecho, para que coman los indigentes de tu pueblo, y lo sobrante se lo coman las bestias del campo. Lo mismo harás con tu viña y tu olivar.
Y ésta será para ti la señal: Este año se comerá lo que retoñe y el año que viene lo que brote por sí solo. Pero al tercer año sembrad y segad, plantad viñas y comed sus frutos.