Referencias Cruzadas

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Levítico 23:27

Biblia Serafín de Ausejo 1975

'El día diez de ese mes séptimo es el Día de la Expiación, en el cual os reuniréis en asamblea santa, ayunaréis y ofreceréis manjares pasados por el fuego en honor de Yahveh.

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19 Referencias Cruzadas  

Una vez al año, Aarón hará la expiación sobre los cuernos del altar. Con la sangre de la víctima por el pecado hará sobre él la expiación una vez al año, de generación en generación. Este altar será santísimo para Yahveh'.


Se lavará el cuerpo en lugar sagrado, se pondrá nuevamente las vestiduras, saldrá y ofrecerá su holocausto y el del pueblo, y hará la expiación por sí mismo y por el pueblo.


Degollará el macho cabrío del sacrificio por el pecado del pueblo, llevará su sangre detrás del velo y hará con ella lo mismo que hizo con la sangre del novillo, esto es, rociará el propiciatorio y su parte delantera.


'Pero sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración, y mirarán a aquel a quien ellos mismos traspasaron. Harán duelo por él como se hace duelo por el hijo único y llorarán amargamente por él como se llora amargamente por el primogénito.


¿Es ése el ayuno que yo elegí para el día en que el hombre se mortifica? ¿Doblar la cabeza como un junco y hacer un lecho de saco o de ceniza? ¿A esto lo llamáis ayuno, día agradable a Yahveh?


Y allí, a la orilla del río Ahavá, pregoné un ayuno para humillarnos ante nuestro Dios, con el fin de impetrar de él un feliz viaje para nosotros, para nuestros hijos y toda nuestra hacienda.


En el mes séptimo, el día diez del mes, harás resonar el clamor de trompetas. El Día de las Expiaciones haréis resonar la trompeta en toda vuestra tierra.


Aarón ofrecerá el novillo del sacrificio expiatorio por su propio pecado y hará expiación por sí mismo y por su familia. Inmolará, pues, el novillo por su propia expiación.


Reconoced vuestra miseria; lamentaos y llorad. Que vuestra risa se convierta en lamento, y vuestra alegría en tristeza.


En cuanto a mí, cuando eran ellos quienes padecían, mi vestido era el saco, humillaba el vigor con el ayuno, y en mi seno repetía mi plegaria.


Transcurrido mucho tiempo y resultando ya peligrosa la navegación por haber pasado ya el ayuno, Pablo les aconsejaba,


Habló Yahveh a Moisés diciéndole:


No haréis en ese día ningún trabajo, porque es día de expiación, durante el cual se hace la expiación por vosotros delante de Yahveh, Dios vuestro.


Así purificará el santuario de las impurezas de los israelitas y de las transgresiones de todos los pecados. Lo mismo hará con la tienda del encuentro que está entre ellos, en medio de sus impurezas.





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