Referencias Cruzadas

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Levítico 16:29

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Es ley perpetua para vosotros: el mes séptimo, el día diez del mes, ayunaréis y no haréis trabajo alguno, ni el nativo ni el forastero que mora entre vosotros;

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28 Referencias Cruzadas  

'¿Por qué ayunamos, y no lo ves; nos mortificamos, y no lo adviertes?'. Mirad: el día de ayuno tratáis de negocios y explotáis a todos vuestros obreros.


El día diez de ese séptimo mes tendréis asamblea santa, ayunaréis y no haréis ningún trabajo servil.


Él prosiguió: 'No temas, Daniel, porque desde el primer día en que intentaste comprender y te humillaste ante tu Dios, fueron oídas tus palabras, y por causa de ellas he venido yo a ti.


¿Es ése el ayuno que yo elegí para el día en que el hombre se mortifica? ¿Doblar la cabeza como un junco y hacer un lecho de saco o de ceniza? ¿A esto lo llamáis ayuno, día agradable a Yahveh?


En cuanto a mí, cuando eran ellos quienes padecían, mi vestido era el saco, humillaba el vigor con el ayuno, y en mi seno repetía mi plegaria.


Durante siete días ofreceréis manjares pasados por el fuego en honor de Yahveh. El día octavo os reuniréis en asamblea santa y ofreceréis manjares pasados por el fuego en honor de Yahveh. Es una reunión solemne. No haréis ningún trabajo servil.


Este mismo día convocaréis una asamblea sacra y no haréis ningún trabajo servil. Es ley perpetua para vuestras generaciones, dondequiera que habitéis.


pero el día séptimo es el de descanso en honor de Yahveh, tu Dios, y ese día no harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que habita dentro de tus puertas.


Porque el que entra en el descanso de Dios descansa de sus obras, como Dios descansa de las suyas.


Pero si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos castigados.


No comí manjares delicados; ni carne ni vino entraron en mi boca; y no me ungí hasta que se cumplieron las tres semanas.


Si retraes del sábado tu pie, de hacer tus negocios en mi santo día; si llamas al sábado delicia, al día santo de Yahveh venerando, y lo veneras, no haciendo tus encargos, no abordando tus negocios ni tratándolos,


El celo de tu casa me devora, y el ultraje de todo el que te ultraja recae sobre mí.


Llegado el séptimo mes, todo el pueblo de los israelitas, que estaba ya en sus ciudades, se reunió como un solo hombre en Jerusalén.


Congregáronse, pues, en torno al rey Salomón todos los israelitas en el mes de etanim, que es el mes séptimo, para la festividad.


'Seis días se trabajará, pero el día séptimo será sábado de completo reposo y de asamblea santa. No se hará trabajo alguno. Es un sábado para Yahveh, dondequiera que habitéis.


Una vez al año, Aarón hará la expiación sobre los cuernos del altar. Con la sangre de la víctima por el pecado hará sobre él la expiación una vez al año, de generación en generación. Este altar será santísimo para Yahveh'.


El primer día tendrá lugar una asamblea santa, y otra el día séptimo. Ningún trabajo se hará durante estos días, a excepción de preparar lo que cada cual haya de comer.


Transcurrido mucho tiempo y resultando ya peligrosa la navegación por haber pasado ya el ayuno, Pablo les aconsejaba,


Guardaréis, pues, el sábado, porque es sagrado para vosotros. Quien lo profanare morirá sin remisión. Cualquiera que hiciere algún trabajo en sábado será exterminado de en medio de su pueblo.


Durante seis días se trabajará, pero el día séptimo es sábado de reposo, sábado consagrado a Yahveh. Quien hiciere algún trabajo en día de sábado, morirá sin remisión.


Ésta es una ley perpetua para vuestras generaciones dondequiera que habitéis: no comeréis ni grasa ni sangre.'


Congregáronse, pues, en Mispá y sacaron agua, que derramaron delante de Yahveh; ayunaron aquel día y dijeron: 'Hemos pecado contra Yahveh'. Y Samuel administró justicia a los israelitas en Mispá.


Y allí, a la orilla del río Ahavá, pregoné un ayuno para humillarnos ante nuestro Dios, con el fin de impetrar de él un feliz viaje para nosotros, para nuestros hijos y toda nuestra hacienda.


En el mes séptimo, el día diez del mes, harás resonar el clamor de trompetas. El Día de las Expiaciones haréis resonar la trompeta en toda vuestra tierra.





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