Así purificará el santuario de las impurezas de los israelitas y de las transgresiones de todos los pecados. Lo mismo hará con la tienda del encuentro que está entre ellos, en medio de sus impurezas.
y por él reconciliar todas las cosas consigo, tras haber purificado por la sangre de su cruz tanto las cosas de sobre la tierra, como las que están en el cielo.
como que Dios es quien en Cristo estaba reconciliando consigo el mundo, sin tomar en cuenta a los hombres sus faltas, y quien puso en nosotros el mensaje de la reconciliación.
¿Quién podrá condenar? Pero es que, además, Cristo [Jesús], el que murió, mejor aún, el resucitado, el que está a la diestra de Dios, aboga en favor nuestro.
Moisés lo degolló, tomó un poco de sangre y la puso con el dedo sobre los cuernos del altar todo en derredor. Hecha la expiación del altar, vertió la sangre al pie del mismo y lo consagró para poder hacer sobre él la expiación.
impondrá las dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, confesará sobre él todas las culpas y transgresiones de los israelitas en toda suerte de pecados, las cargará sobre la cabeza del macho cabrío y lo enviará al desierto, adonde lo llevará un hombre designado para ello.