Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tus manos. Pero tú no te compadeciste de ellos. Sobre el anciano hiciste pesar tu yugo en demasía.
Res. Mira, Yahveh, y considera: ¿a quién has tratado así? ¿Tendrán que comer las mujeres el fruto de su vientre, los niños que llevan todavía en sus brazos? ¿Matarán en el santuario del Señor a los sacerdotes y a los profetas?
Yod. En tierra están, sentados y mudos, los ancianos de la hija de Sión; echaron ceniza sobre sus cabezas, se ciñeron de saco; bajaron la cabeza hasta el suelo las doncellas de Jerusalén.