Referencias Cruzadas

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Jueces 4:3

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Los israelitas clamaron a Yahveh, pues Yabín tenía novecientos carros de hierro y había ejercido una dura opresión sobre los israelitas durante veinte años.

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19 Referencias Cruzadas  

Yahveh estuvo con Judá, que conquistó la montaña, pero no pudo expulsar a los habitantes del llano, porque tenían carros de hierro.


Sus enemigos pudieron oprimirlos y subyugarlos debajo de su mano.


Clamaron los israelitas a Yahveh, quien les suscitó un libertador que los salvó: a Otniel, hijo de Quenaz, hermano menor de Caleb.


Cuando él los castigaba, lo buscaban, tornaban y volvían hacia él,


Invócame en el día de la angustia: te libraré y tú me darás gloria.


Dijeron entonces los israelitas a Samuel: 'No ceses de clamar por nosotros a Yahveh, nuestro Dios, para que nos salve de la mano de los filisteos'.


Retiraron entonces a los dioses extraños de en medio de ellos y sirvieron a Yahveh, quien no pudo ya soportar las penalidades de Israel.


Por haber escogido dioses nuevos, a las puertas estaba la guerra. ¿Acaso se veían escudos ni lanzas entre cuarenta mil en Israel?


Clamaron entonces los israelitas a Yahveh, y Yahveh les suscitó un libertador: Ehúd, hijo de Guerá, benjaminita, que era zurdo. Los israelitas enviaron por medio de él un presente a Eglón, rey de Moab.


Respondiéronle los hijos de José: 'Desde luego, no nos basta la montaña; y además, todos los cananeos que habitan en la zona del valle poseen carros de hierro, tanto los de Betsán y sus filiales como los de la llanura de Yirzreel'.


Un pueblo que no conoces comerá el fruto de tu suelo y todos tus productos. Serás siempre oprimido y maltratado.


en pleno día andarás a tientas, como a tientas camina el ciego en las tinieblas. Nunca tendrás éxito en tus empresas, y estarás siempre oprimido y despojado, sin que nadie salga en tu defensa.


Por aquel tiempo era juez en Israel la profetisa Débora, mujer de Lapidot.


Sísara reunió todos sus carros, novecientos carros de hierro, y todo su ejército, desde Jaróset Hagoin hasta el torrente Quisón.


Sucedió que, durante este largo periodo, murió el rey de Egipto. Los israelitas seguían lamentándose de su servidumbre y clamando, y su grito de socorro, salido del fondo de su esclavitud, llegó a Dios.


Quedó, pues, Israel reducido a la extrema miseria por causa de Madián. Entonces los israelitas clamaron a Yahveh.


Clamaron entonces los israelitas a Yahveh, diciendo: 'Hemos pecado contra ti, porque hemos abandonado a nuestro Dios y hemos servido a los baales'.





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