Y dijo Josué: '¿Por qué nos has acarreado la desgracia? ¡Qué Yahveh te haga sufrir la misma desgracia!'. Y todo Israel lo apedreó; los quemaron, pues, y los lapidaron.
En cuanto a vosotros, guardaos bien del anatema, no sea que, por tomar algo de lo anatematizado, os convirtáis en anatema, hagáis reo de anatema al campamento de Israel y le acarreéis la desgracia.
'Dirás a los israelitas: cualquiera de los israelitas o de los extranjeros que moran en Israel que ofreciere un hijo suyo a Mólec morirá sin remisión; el pueblo del país lo lapidará.
Tened buen cuidado de que nadie se vea privado de la gracia de Dios; de que ninguna raíz venenosa, creciendo rápida, perturbe y contamine a la comunidad;
Y el individuo que haya sido designado como anatema será quemado, él y todo lo que le pertenezca, pues ha violado la alianza de Yahveh y ha cometido una infamia en Israel''.
Entonces todos los hombres de la ciudad lo lapidarán hasta que muera. Así harás desaparecer la maldad de en medio de ti, y todo Israel, al enterarse, temerá.
Al cabo de unos tres meses avisaron a Judá: 'Tamar, tu nuera, se ha prostituido, e incluso ha quedado encinta a consecuencia de ello'. Contestó Judá: 'Sacadla, y que muera en la hoguera'.
Dijo Jacob a Simeón y a Leví: 'Me habéis buscado la ruina al hacerme odioso a los habitantes del país, a los cananeos y los perizeos. Yo cuento con un número reducido de hombres. Ellos se unirán contra mí, me vencerán y acabarán conmigo y con mi casa'.