Que vuestras mujeres, vuestros pequeños y vuestros ganados se queden en la tierra que Moisés os dio a este lado del Jordán. Pero vosotros, todos los aptos para la guerra, pasaréis, bien armados, al frente de vuestros hermanos para prestarles ayuda,
Por eso Yahveh hizo que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto hacia el mar de los Juncos. Los israelitas salieron de Egipto bien armados.
De los hijos de Gad, hecho el censo de su genealogía por sus clanes y familias, fueron registrados, uno por uno, los nombres de todos los varones de veinte años para arriba, aptos para la guerra.
Pero nosotros empuñaremos las armas a la vanguardia de los israelitas, hasta que los hayamos introducido en el lugar que se les ha destinado. Serán nuestros hijos los que se quedarán en las ciudades fortificadas, para defenderse contra los habitantes del país.
En aquel tiempo os di esta orden: 'Yahveh, vuestro Dios, os da este país en posesión. Todos vosotros, los hombres hábiles para la guerra, pasaréis armados delante de vuestros hermanos, los israelitas.
Escogió para sí las primicias, pues allí le fue asignada la parte de jefe, y se presentó a la cabeza del pueblo: cumplió la justicia de Yahveh y sus compromisos con Israel'.