Por eso, esperadme -oráculo de Yahveh- el día en que me levante para dar testimonio, pues he decidido reunir a las naciones, congregar a los reinos, para derramar sobre ellos mi cólera, todo el ardor de mi ira: por el fuego de mi celo será devorada toda la tierra.
Entablaré un juicio con él por medio de la peste y de la sangre, y haré llover sobre él, sobre sus hordas y sobre los pueblos numerosos que están con él, una tromba torrencial: granizo, fuego y azufre.
'Aquel día daré a Gog para sepultura un lugar famoso en Israel, el valle de Abarín, al oriente del mar, que cierra el paso a los viajeros. Allí enterrarán a Gog y a toda su horda; y se le llamará valle de la Horda de Gog.
llega el estruendo, hasta el fin del mundo. Pues Yahveh entabla un proceso con las naciones, va a juzgar a todos los mortales: a los malvados los entrega a la espada' -oráculo de Yahveh-.
y saldrá para seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para congregarlos para la guerra, tan numerosos como la arena del mar.
Son espíritus demoníacos que obran señales y visitan a los reyes de la tierra entera con el objetivo de congregarlos para la batalla del gran día del Dios todopoderoso.
Así dice Yahveh: por tres crímenes de Edom y por cuatro, no lo revocaré: porque persiguió a su hermano con la espada, ahogó todo sentimiento de piedad, mantiene por siempre su ira y guarda hasta el fin su rencor.
Por eso, así dice el Señor Yahveh: 'Sí, hablo en mi ardiente celo contra las demás naciones y contra Edom entero, porque se han apropiado mi país con pleno regocijo de corazón y con desprecio en el alma para depredar sus pastizales'.
Acerca de los amonitas. Así dice Yahveh: '¿No tiene hijos Israel o no tiene un heredero? ¿Por qué heredó Milcón a Gad y habita su pueblo en sus ciudades?
Así dice Yahveh: con respecto a todos mis perversos vecinos, que han tocado la heredad que di en posesión a mi pueblo Israel, mirad: los arrancaré de su país. Pero también arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá.
Al cuarto día se reunieron en el valle de Beracá y allí bendijeron a Yahveh. Por eso dieron a aquel lugar el nombre de valle de Beracá hasta el día de hoy.
Las naciones se habían airado, mas llegó tu ira y el tiempo de juzgar a los muertos, de dar la recompensa a tus siervos, los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruían la tierra'.
Oveja descarriada era Israel; los leones la espantaron. El primero que la devoró fue el rey de Asiria. El último que la deshuesó fue Nabucodonosor, rey de Babilonia.
y errantes mis ovejas por todas las montañas y por todas las colinas elevadas, mis ovejas andan dispersas por toda la superficie del país, sin que nadie se interese por ellas, sin que nadie las busque''.