Por eso, así dice Yahveh sobre las gentes de Anatot que atentan contra tu vida, diciendo: 'No profetices en nombre de Yahveh, y así no morirás a mano nuestra'.
Pero Yahveh le dijo a Ajías: 'Mira, la mujer de Jeroboán viene a preguntarte acerca de su hijo que está enfermo. Le dirás esto y esto. Pero cuando ella venga, querrá hacerse pasar por otra'.
'Manda a los israelitas que, de la heredad que les pertenece, cedan a los levitas algunas ciudades en las que puedan habitar. Les daréis también tierras de pasto alrededor de las mismas.
También podrán rescatarlo su tío o un hijo de su tío, o un pariente próximo, familiar suyo. También podrá rescatarse por sí mismo si sus recursos se lo permiten.
Vino, pues a mí Janamel, hijo de mi tío, según la palabra de Yahveh, al patio de la guardia y me dijo: 'Compra mi campo de Anatot, en el territorio de Benjamín, pues tienes el derecho de adquisición y a ti corresponde el rescate; cómpratelo''. Comprendí que era una orden de Yahveh,