Así dice Yahveh: 'Igual que cuando se halla mosto en un racimo se dice: 'No lo eches a perder, que hay en él bendición', así haré por amor a mis siervos: no echaré a perder todo.
Pues contigo estoy yo -oráculo de Yahveh- para salvarte, porque voy a exterminar a todas las naciones adonde te dispersé. Sólo a ti no te exterminaré, aunque te castigaré según tu merecido, pues impune del todo no te dejaré.
Y si aún queda en él una décima parte, volverá a ser consumida. Como el terebinto y la encina, que, talados, conservan un tocón: semilla santa será su tocón'.