Referencias Cruzadas

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Isaías 59:17

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Vistió como coraza la justicia, y el casco de salvación en su cabeza; por traje se vistió las ropas de venganza, se cubrió con el celo como con un manto.

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24 Referencias Cruzadas  

Tomad el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.


Poneos en pie, ceñida la cintura con la verdad y colocada la coraza de la justicia;


Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, revistidos con la coraza de la fe y con el casco de la esperanza de salvación.


Será la justicia ceñidor de su cintura y la fidelidad ceñidor de sus caderas.


Pues bien conocemos al que ha dicho: Para mí la venganza y el dar lo merecido. Y en otro lugar: El Señor hará justicia a su pueblo.


Sus discípulos se acordaron de que está escrito:


¡Despierta, despierta, vístete de fuerza, brazo de Yahveh! ¡Despierta como en los días de antaño, como en las generaciones antiguas! ¿No fuiste tú quien hendió a Ráhab, quien traspasó al dragón?


Vi entonces el cielo abierto y apareció un caballo blanco. Su jinete se llama 'fiel y veraz', porque juzga y hace guerra según justicia.


Un mensaje ha enviado el Señor a Jacob y ha caído en Israel.


Me vestí de justicia como con un vestido, tenía la equidad por manto y turbante.


con palabra de verdad, con poder de Dios; mediante las armas de la justicia, las de la derecha y las de la izquierda;


el que sea yo un extraño a mis hermanos, un extranjero a los hijos de mi madre.


en medio de un fuego flameante, para hacer justicia con los que no han reconocido a Dios y no han aceptado el evangelio de nuestro Señor Jesús.


Entonces el ángel que hablaba conmigo me dijo: 'Proclama: Así dice Yahveh Sebaot: celoso estoy de Jerusalén y de Sión con gran celo;


Mira desde el cielo y observa desde tu santa y gloriosa morada: ¿dónde está tu celo y tu fuerza? ¿La ternura de tus entrañas y tu compasión por mí se han detenido?


-El lagar lo he pisado yo solo, nadie de los pueblos había conmigo. Los pisé con mi ira, los pisoteé con mi furor: salpicó su jugo mis ropas y todos mis vestidos manché.


Dios de las venganzas, Yahveh, Dios de las venganzas, manifiéstate.


Yahveh, tu mano está alzada, pero ellos no la ven. ¡Vean, avergonzados, tu celo por el pueblo; el fuego devore a tus enemigos!


Porque de Jerusalén saldrá un resto y supervivientes del monte Sión. El celo de Yahveh Sebaot así lo hará.


Yahveh como héroe avanza, como un guerrero excita su ardor; vocea, sí, vocifera, contra sus enemigos es un campeón.


¿Por qué está rojo tu vestido y tus ropas como las de quien pisa el lagar?


Así se desahogará del todo mi ira, saciaré mi furor contra ellos y me vengaré; y entonces sabrán que yo, Yahveh, he hablado en mi celo, cuando desahogue del todo mi furor contra ellos.





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