No temas, que no quedarás avergonzada, no te abochornes, que no quedarás confundida, pues olvidarás la vergüenza de tu soltería y no recordarás la afrenta de tu viudedad.
Porque después de haberme convertido, siento arrepentimiento; y después de haberme conocido, me doy golpes de pecho; estoy avergonzado y compungido, y soporto la infamia de mi juventud'.
A cambio de vergüenza tendrán el doble; a cambio de la afrenta gozarán de su porción. Por eso en su país poseerán doble herencia, será la suya alegría eterna.
Escuchadme vosotros, que conocéis la justicia, pueblo en cuyo corazón está mi doctrina. No temáis el oprobio de los hombres y ante sus afrentas no os asustéis.
Puesto que no te has acordado de los días de tu juventud y me has irritado con todas estas cosas, también yo haré recaer tu conducta sobre tu cabeza -oráculo del Señor Yahveh-, para que no cometas más tal infamia con todas tus abominaciones.'
Con todas tus abominaciones y tus prostituciones, no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y sin vestidos y pataleabas en tu sangre.'
Siete mujeres se asirán de un hombre, aquel día, diciendo: 'Nuestro pan comeremos, nuestro vestido vestiremos; déjanos sólo llevar tu nombre, quita nuestro oprobio'.
Destruirá la muerte para siempre. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los rostros; el oprobio de su pueblo quitará de toda la tierra. Así lo ha dicho Yahveh.
Álef. ¡Ay, cómo se sienta solitaria la ciudad populosa! Es como una viuda la grande entre las naciones. La princesa entre las provincias está sujeta a tributo.
No te haré oír más el ultraje de las naciones, no tendrás que soportar ya el oprobio de los pueblos ni harás claudicar más a tu nación -oráculo del Señor Yahveh.'
Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de tantas rebeldías cometidas contra mí, porque yo quitaré de en medio de ti a tus vanidosos fanfarrones, y no volverás ya a engreírte por mi santo monte.
Yo haré fuerte la casa de Judá, salvaré la casa de José; los volveré a casa, porque me apiado de ellos, como si nunca los hubiera rechazado, pues yo soy Yahveh, su Dios, y los escucho.
Quien desee ser bendecido en el país, deseará ser bendecido por el Dios fiel; y quien quiera jurar en el país, jurará por el Dios fiel. Porque se han olvidado las angustias pasadas, han desaparecido ante a mis ojos.