yo, Dios de Israel, no los abandonaré. Alumbraré corrientes sobre las crestas, manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra seca en fuentes de agua.
Te guiará Yahveh continuamente y saciará en eriales tu apetito; rejuvenecerá tus huesos; y serás como jardín regado, como hontanar de aguas, cuya vena nunca falla.
Aquel día brotarán aguas vivas de Jerusalén: la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, lo mismo en verano que en invierno.
Será cada uno como abrigo contra el viento, como refugio contra el temporal, como arroyos de agua en erial, como sombra de roca maciza en tierra agostada.
Al contrario, allí será poderoso Yahveh para nosotros, en un lugar de ríos y de anchos canales. No lo cruzará barco de remos, ni lo surcará nave poderosa.
Por eso así dice el Señor Yahveh: 'Mirad: mis siervos comerán y vosotros tendréis hambre; mirad: mis siervos beberán y vosotros tendréis sed; mirad: mis siervos se alegrarán y vosotros os avergonzaréis;
Entonces Dios hendió la cavidad que hay en Lejí, y de ella brotó agua. Bebió, recuperó el espíritu y se reanimó. Por eso se le puso el nombre de En Hacoré, que existe hasta el día de hoy en Lejí.