Y temerán desde el occidente el nombre de Yahveh y desde el sol naciente su gloria; pues vendrá como torrente desencadenado al que impulsa el soplo de Yahveh.
Elevado a la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Y eso es lo que vosotros estáis viendo y oyendo.
Y mirad: yo voy a enviar sobre vosotros lo prometido por mi Padre. Vosotros, pues, permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de fuerza desde lo alto'.
'Pero sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración, y mirarán a aquel a quien ellos mismos traspasaron. Harán duelo por él como se hace duelo por el hijo único y llorarán amargamente por él como se llora amargamente por el primogénito.
Entonces se acordó de los tiempos antiguos, de Moisés que estaba con él: ¿dónde está el que sacó del mar al pastor de su rebaño? ¿Dónde, el que puso en su interior su santo espíritu;
¡Cielos, desde arriba derramad la lluvia, destilad, nubes, la victoria! ¡Ábrase la tierra y germine la salvación, y brote a la vez la justicia! Yo, Yahveh, lo he creado.
La tierra requemada se trocará en pantano, el páramo en manantiales de agua. En el cubil de los chacales, en su sesteadero, habrá verdor de cañas y juncos.
Esto lo dijo refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él; aún no había Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado todavía.
'En cuanto a mí, dice Yahveh, ésta es mi alianza con ellos: Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que he puesto en tus labios no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia -dice Yahveh-, desde ahora y para siempre.'
Pondré mi espíritu en vosotros y reviviréis. Os estableceré en vuestra tierra; y sabréis que yo, Yahveh, lo he dicho y lo he hecho' -oráculo de Yahveh'.