Referencias Cruzadas

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Hechos 10:22

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Ellos dijeron: 'El centurión Cornelio, hombre justo y temeroso de Dios, muy bien considerado por todo el pueblo de los judíos, recibió de un ángel santo la orden de conducirte a su casa y de escuchar tus palabras'.

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36 Referencias Cruzadas  

él te dirá palabras en virtud de las cuales serás salvo tú y toda tu casa'.


piadoso y temeroso de Dios, él y toda su familia, que hacía muchas limosnas al pueblo y oraba a Dios continuamente.


De Demetrio dan testimonio todos y hasta la misma verdad. También nosotros damos testimonio en su favor, y bien sabes que nuestro testimonio es verdadero.


Recordad las palabras predichas por los santos profetas y el precepto del Señor y Salvador transmitido por vuestros apóstoles.


a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, al Dios juez del universo, a los espíritus de los justos llegados a la consumación,


Gracias a ella se acreditaron los antiguos.


Mi justo vivirá por la fe; pero, si vuelve atrás, no pondré yo en él mi complacencia.


También es necesario que tenga buena reputación entre los de fuera, para que no caiga en descrédito ni en las redes del diablo.


Y todo proviene de Dios que nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos confirió el ministerio de la reconciliación,


En el evangelio se revela, en efecto, la justicia de Dios que, partiendo de la de fe, en la fe se consuma, según está escrito: el justo por fe vivirá.


y teniendo en Dios la esperanza que ellos mismos tienen: que ha de haber resurrección de justos y pecadores.


Un tal Ananías, hombre piadoso según la ley, muy bien conceptuado por todos los habitantes judíos,


Al instante mandé a buscarte, y tú has tenido la amabilidad de venir. Aquí estamos ahora todos nosotros en presencia de Dios para escuchar todo lo que el Señor te haya ordenado'.


Se hospeda en casa de un tal Simón, curtidor, cuya casa está al borde del mar'.


Hermanos, buscad de entre vosotros siete hombres de buena reputación, llenos de espíritu y de sabiduría, a los cuales pondremos al frente de este menester.


'No sólo por éstos te ruego, sino también por los que, mediante su palabra, creerán en mí.


pues las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han acogido, porque saben realmente que yo salí de ti y han creído que tú me has enviado.


De verdad os lo aseguro: el que reciba al que yo envíe, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me ha enviado'.


Simón Pedro le respondió: 'Señor, ¿a quién vamos a ir? ¡Tú tienes palabras de vida eterna!


Es el espíritu el que da vida, la carne de nada sirve. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y son vida.


De verdad os aseguro: quien escucha mi palabra y cree a aquel que me envió, tiene vida eterna y no va a juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida.


Un hombre llamado José, que era miembro del consejo, hombre bueno y recto, natural de Arimatea, ciudad de Judea,


Vivía por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era realmente recto y piadoso; esperaba el consuelo de Israel y el Espíritu Santo residía en él.


Porque, si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles'.


porque Herodes sentía respeto por Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y procuraba resguardarlo; cuando lo oía, quedaba muy perplejo, aunque lo escuchaba con gusto.


José, su esposo, que era un hombre recto, no quiso denunciarla sino que determinó repudiarla en privado.


Quien no tiene el alma recta sucumbirá, pero el justo vivirá por su fe'.


Efraín, ¿qué tiene ya que ver con los ídolos? Yo lo escucho y lo protejo. Soy como un ciprés siempre verde; gracias a mí se hallará fruto en ti.


Y advertidos en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.


Porque, si alguno se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y la de su Padre y la de los santos ángeles.


Bajó, pues, Pedro y dijo a los hombres: 'Yo soy el que buscáis. ¿Qué motivo os ha traído aquí?'.


Díjole Cornelio: 'Hace cuatro días a esta misma hora me encontraba haciendo la oración de nona en mi casa, cuando un hombre, con radiantes vestidos, se puso delante de mí


beberá él también del vino del furor de Dios, vino puro, concentrado, en la copa de su ira. Será atormentado con fuego y azufre en presencia de los ángeles santos y en presencia del Cordero.


Tampoco están en la otra punta del mar, para que se diga: '¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar para que nos los traiga y nos los dé a conocer y los pongamos por obra?'.





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