pues se hacía cuenta de que Dios tiene poder incluso para resucitar a alguien de entre los muertos. Por eso, en cierto sentido, de entre ellos recuperó a su hijo.
Alzó Abrahán los ojos y vio que había un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó a él Abrahán, lo apresó y lo ofreció en holocausto en vez de su hijo,
Cristo no entró, en efecto, en un santuario de hechura humana, imagen del auténtico, sino en el propio cielo, para aparecer ahora en la presencia de Dios en favor nuestro.
Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés incluso sobre aquellos que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.