Referencias Cruzadas

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Génesis 47:9

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Contestó Jacob al Faraón: 'Ciento treinta han sido los años de mis andanzas. Pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han alcanzado los años de la vida de las andanzas de mis padres'.

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29 Referencias Cruzadas  

En pena de sus culpas castigas al humano, corroes, como la tiña, su belleza: el hombre es sólo un soplo. Selah


Vivió Isaac ciento ochenta años.


Hazme, Señor, saber mi fin y cuál es la medida de mis días, para ver cuán efímera es mi suerte.


El hombre, nacido de mujer, vive poco, y lleno de inquietudes.


Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo de Yahveh, a la edad de ciento diez años.


Moisés murió a la edad de ciento veinte años. Sus ojos no se habían debilitado, ni había disminuido su vigor.


Tenía Moisés ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron al Faraón.


Además, establecí con ellos mi pacto, para darles la tierra de Canaán, la tierra de sus peregrinaciones, en la que residían como extranjeros.


Murió José a la edad de ciento diez años. Lo embalsamaron, y fue colocado en un sarcófago en Egipto.


Queridos hermanos, os exhorto a que, como extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos puramente humanos que combaten contra el alma.


¡Vosotros, precisamente, que no sabéis cómo será mañana vuestra vida! Sois vaho que un momento aparece y al punto se disipa.


Tus preceptos me son como cantares en la casa en que habito.


Yo soy un peregrino por el mundo: no me ocultes tus preceptos.


Jacob vivió diecisiete años en tierra de Egipto. Los días de Jacob, los años de su vida, fueron ciento cuarenta y siete años.


Tenía Sem, después de engendrar a Arpacsad, quinientos años; y engendró hijos e hijas.


pues no tenemos aquí ciudad permanente, sino que vamos buscando la futura.


Emigrantes y extranjeros somos delante de ti, como lo fueron todos nuestros padres. Como sombra pasan nuestros días sobre la tierra, y no hay esperanza.


Matusalén vivió en total novecientos sesenta y nueve años, y murió.


Por lo tanto, siempre tenemos ánimo y sabemos que, mientras estamos domiciliados en el cuerpo, estamos exiliados lejos del Señor;


El Faraón preguntó a Jacob: '¿Cuántos años tienes?'.


Oye, Señor, mi súplica, escucha mis pesares, no te mantengas sordo ante mis lágrimas. Yo soy un extranjero junto a ti, un peregrino, como todos mis antepasados.





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