Dijo Isaac: 'Sírveme, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga'. Jacob se la sirvió, y él comió de ella; le trajo también vino, y él bebió.
Simeón los bendijo; luego le dijo a María, su madre: 'Mira: éste está puesto para caída y resurgimiento de muchos en Israel, y para señal que será objeto de contradicción -
Él se le acercó y lo besó. En cuanto olió Isaac la fragancia de sus vestidos, le bendijo, diciendo: 'Mira, el olor de mi hijo es como la fragancia de un campo al que ha bendecido Yahveh.
Y bendijeron a Rebeca, diciéndole: 'Hermana nuestra eres; crezcas en millares de millares, y se adueñe tu descendencia de las ciudades de sus enemigos'.