Porque el entrenamiento corporal para poco sirve; en cambio, la religión para todo sirve, ya que trae consigo promesa de vida: de la presente y de la futura.
Su hacienda se componía de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas. Contaba, además, con una numerosa servidumbre. Era el más rico entre todos los hijos de Oriente.
Por El, Dios de tu padre -¡que él te ayude!- por El Sadday -¡que él te bendiga!- Bendiciones del cielo, de arriba, bendiciones del abismo, de abajo, bendiciones de pechos y de senos maternos,
Pero, si aquel criado dijera para sí: 'Mi señor se va a retrasar', y se pusiera a pegar a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse,