Referencias Cruzadas

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Gálatas 4:6

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Y prueba de que sois hijos es que Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡ Abbá, Padre!

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30 Referencias Cruzadas  

y la esperanza no decepciona, porque se ha derramado en nuestros corazones el amor de Dios por medio del Espíritu Santo que nos ha sido dado.


Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita en vosotros. Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, este tal no pertenece a Cristo.


Pues yo sé que esto servirá para mi salvación, gracias a vuestras oraciones y a la asistencia del Espíritu de Jesucristo,


porque por medio de él los unos y los otros tenemos acceso, en un solo Espíritu, al Padre.


El Señor es el Espíritu; y donde hay Espíritu del Señor, hay libertad.


Y no disgustéis al Espíritu Santo de Dios, en el cual fuisteis sellados para el día de la redención.


Pero vosotros, queridos hermanos, edificaos sobre vuestra santísima fe, orad en Espíritu santo


Sin embargo, yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya. Pues, si no me fuera, no vendría a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré.


Yo rogaré al Padre y él os dará otro Paráclito, que estará con vosotros para siempre:


Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar a vuestros hijos cosas buenas, ¿con cuánta más razón el Padre que está en el cielo dará Espíritu Santo a los que le piden?'.


nos marcó con su sello y puso en nuestros corazones la fianza del Espíritu.


'Cuando venga el Paráclito que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí;


Él les dijo: 'Cuando vayáis a orar, decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu reino.


Porque aquel a quien Dios envió habla las palabras de Dios; pues no da el Espíritu con cicatería.


¿No acabas de implorarme ahora mismo: ¡Padre mío! El amigo de mi juventud eres tú?


Ellos investigaban a qué tiempo y a qué circunstancias se refería el espíritu de Cristo que estaba en ellos y que testificaba de antemano los padecimientos reservados a Cristo y las glorias que los seguirían.


Con toda clase de oraciones y súplicas, orad en toda ocasión en el Espíritu, y velad juntos y con perseverancia, intercediendo por todo el pueblo santo,


Yo había pensado: Te pondré entre los hijos y te daré un país delicioso, la herencia más preciosa de las naciones. Y me decía: me llamarás 'Padre mío', y de mi seguimiento no te apartarás.


Yo caí a sus pies para adorarlo. Pero me dijo: 'No hagas eso. Consiervo tuyo soy y de tus hermanos, que tienen el testimonio de Jesús. A Dios has de adorar'. Pues el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.


En él también vosotros, después de haber oído la palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación; en él también, después de haber creído, habéis sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa,


Así está escrito: El primer hombre, Adán, fue ser viviente; el último Adán, espíritu vivificante.


hasta los confines de Misia. Intentaron pasar a Bitinia, pero no se lo permitió el Espíritu de Jesús.


Esto lo dijo refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él; aún no había Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado todavía.


Y decía '¡Abbá! ¡Padre, todo te es posible: aparta de mí este cáliz! Pero no lo que yo quiero, sino lo que quieres tú'.


Por consiguiente, quien esto menosprecia, no menosprecia a un hombre, sino a Dios, que dispensa [también] su Espíritu Santo entre vosotros.





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