Yahveh te abrirá el rico tesoro del cielo para darle a su tiempo la lluvia a tu tierra y para bendecir todas sus empresas; así tú prestarás a muchas naciones, y de ninguna tendrás que tomar prestado.
Llevad todos los diezmos a la casa del tesoro, para que haya alimentos en mi casa. Haced la prueba -dice Yahveh Sebaot-, y veréis si no os abro las compuertas del cielo y no derramo sobre vosotros bendición sin medida.
Así como fuisteis maldición en las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os libraré y seréis bendición. ¡No temáis! ¡Sean fuertes vuestras manos!'
Aquel día, Israel será un tercero con Egipto y Asiria; y, en medio de la tierra, una bendición con la cual la bendecirá Yahveh Sebaot en estos términos: '¡Bendito sea Egipto, mi pueblo; Asiria, la obra de mis manos; e Israel, mi heredad!'.
'Así dice Yahveh Sebaot: sucederá en aquellos días que diez hombres de diferentes lenguas de las naciones asirán por la orla del manto a un judío, diciéndole: 'Queremos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros'.'
los llevaré a mi santa montaña y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.
porque en mi monte santo, en el monte excelso de Israel -oráculo del Señor Yahveh-, allí toda la casa de Israel, toda entera me servirá en el país; allí me complaceré en ellos y allí reclamaré vuestras ofertas, las primicias de vuestros dones y todas vuestras ofrendas sagradas.
Sin embargo, dio siempre testimonio de sí mismo haciendo el bien, enviándoos desde el cielo las lluvias y las estaciones fructíferas, colmando de sustento y de alegría vuestros corazones'.
Las apacentaré en buenos pastos; en los montes de Israel tendrán sus dehesas; sestearán allí, en buenas dehesas, y pacerán jugosos pastos en los montes de Israel.
Haré brotar para ellos un plantío famoso, de modo que no volverán a ser consumidos por el hambre en el país, ni tendrán que soportar más el ultraje de las naciones.
Hijos de Sión, alegraos, gozaos en Yahveh, vuestro Dios, porque él os concede la lluvia de otoño en justicia, hace caer sobre vosotros lluvia abundante: lluvia de otoño y de primavera, como antaño.
porque sembraré la paz: la viña dará su fruto, la tierra su producto y el cielo su rocío. Y yo daré en posesión al resto de este pueblo todas estas cosas.
Pedid a Yahveh la lluvia en el tiempo de la lluvia tardía. Es Yahveh quien forma las nubes y derrama la lluvia, quien da el pan al hombre y la hierba al campo.