Además, Yahveh les concedió tranquilidad en derredor, conforme a todo lo que había jurado a sus antepasados. Ninguno de sus enemigos pudo hacerles frente, pues Yahveh entregó en sus manos a todos sus enemigos.
en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel: él en persona los salvó. Por su amor y su piedad, él mismo los redimió, los levantó y los llevó todos los días de antaño.
Ahora, pues, que Yahveh, vuestro Dios, ha concedido tranquilidad a vuestros hermanos, como les había prometido, podéis volveros a vuestras tiendas, a la tierra que ocupáis, la que os dio Moisés, siervo de Yahveh, al otro lado del Jordán.
Así dice Yahveh: Paraos en los caminos y mirad, preguntad por los senderos antiguos, cuál es el buen camino y seguidlo, así hallaréis reposo para vuestras almas. Pero ellos respondieron: 'No queremos seguirlo'.
Yahveh iba delante de ellos: de día en columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en columna de fuego, para alumbrarlos, a fin de que pudieran caminar de día y de noche.
Pasado ya mucho tiempo desde que Yahveh concedió a Israel tranquilidad por parte de todos sus enemigos de alrededor, siendo Josué ya viejo y de edad avanzada,
hasta que Yahveh dé tranquila morada a vuestros hermanos, como a vosotros, y también ellos se apoderen del país que Yahveh, vuestro Dios, les da al otro lado del Jordán. Entonces podrá volver cada uno de vosotros a la propiedad que os he dado'.
Le respondió: 'Yo estaré contigo; y ésta será la señal de que yo te he enviado: cuando tú hayas sacado al pueblo fuera de Egipto, rendiréis culto a Dios en esta montaña'.
Pero cuando hayáis pasado el Jordán y habitéis en el país que Yahveh, vuestro Dios, os entrega en posesión; cuando él os dé paz en medio de todos los enemigos que os rodean y viváis con tranquilidad,
Cuando Yahveh, tu Dios, te haya dado reposo, al abrigo de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar en herencia para que la poseas, borrarás el recuerdo de Amalec de debajo del cielo. ¡No lo olvides!