pero el año séptimo la dejarás descansar, en barbecho, para que coman los indigentes de tu pueblo, y lo sobrante se lo coman las bestias del campo. Lo mismo harás con tu viña y tu olivar.
Seis días trabajarás y descansarás el día séptimo para que reposen también tu buey y tu asno y para que tomen respiro el hijo de tu esclava y el forastero.
En verdad, no es a una tierra que mana leche y miel adonde nos has traído, y no nos has entregado en herencia campos y viñas. ¿Acaso piensas arrancarles también los ojos a estos hombres? ¡No iremos!'.
Cierto que nunca faltarán menesterosos en el país y por eso te ordeno: abrirás tu mano a tu hermano, al pobre de entre los tuyos y al indigente en tu tierra.
en no comprar nada en sábado o en día santo a las gentes del país que traigan para vender mercancías o cualquier clase de comestibles en día de sábado, y en renunciar el año séptimo a la cosecha y a toda clase de deudas.