El Dios de toda gracia, el que os llamó a su eterna gloria en Cristo después que hayáis padecido un poco, os restablecerá, confirmará, robustecerá y hará inconmovibles.
Pero el Señor me asistió y me dio fuerzas, de tal manera que, por mi medio, hubo una plena proclamación de la palabra y llegó a oídos de todos los gentiles; y yo mismo fui librado de las fauces del león.
¡Ánimo, pues, Zorobabel! -oráculo de Yahveh-. ¡Ánimo, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote! ¡Ánimo, pueblo todo del país! -oráculo de Yahveh-. ¡Manos a la obra! Porque yo estoy con vosotros -oráculo de Yahveh Sebaot-,
En fin, hermanos, todo lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, si hay alguna virtud o algo digno de alabanza, todo eso tenedlo como cosa propia.
Así como fuisteis maldición en las naciones, casa de Judá y casa de Israel, así os libraré y seréis bendición. ¡No temáis! ¡Sean fuertes vuestras manos!'
'Así dice Yahveh Sebaot: cobrad ánimo, vosotros que en estos días oís las palabras pronunciadas por los profetas, desde el día en que se pusieron los cimientos de la casa de Yahveh Sebaot para la reconstrucción del templo'.
Y dio orden a Josué, hijo de Nun, diciéndole: 'Sé fuerte y animoso, que tú introducirás a los israelitas en la tierra que les he prometido bajo juramento, y yo estaré contigo'.
Dijo luego David a su hijo Salomón: 'Sé fuerte y ten ánimo; ponte a la obra sin temores ni desmayos, porque Yahveh Dios, mi Dios, está contigo. No te desamparará ni abandonará hasta que termines todas las obras para el servicio del templo de Yahveh.
Por lo demás, hermanos, estad alegres. Procurad vuestra perfección, daos ánimos, tened un mismo sentir, vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros.
En fin, hermanos míos, adiós y gozaos en el Señor. Volver a escribiros siempre las mismas cosas a mí no me resulta pesado y a vosotros os dará seguridad.
El que predica, hágalo como quien profiere palabras de Dios; el que ejerce un ministerio, como quien tiene poder otorgado por Dios. Y así, en todas las cosas será Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
Os escribo, hijos, porque habéis conocido al Padre. Os escribo, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes, la palabra de Dios permanece en vosotros y habéis vencido al maligno.