'Sube a este monte Abarín, al monte Nebó, que está en tierra de Moab, frente a Jericó, y contempla el país de Canaán que voy a dar en propiedad a los israelitas.
Pues sabemos que si nuestra morada terrestre, nuestra tienda, se derrumba, tenemos un edificio hecho por Dios, una casa no fabricada por mano de hombre, eterna, situada en el cielo.
la cual heredaron nuestros padres e introdujeron con Josué cuando la conquista de la tierra de los gentiles, a los que Dios expulsó de la presencia de nuestros padres hasta los días de David.
Sube a la cumbre del Pisgá, tiende la vista hacia el poniente, hacia el norte, al mediodía y al oriente, y contémplala bien, pues no has de pasar ese Jordán.
Te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra por donde caminas como peregrino, todo el país de Canaán en propiedad perpetua. Y yo seré su Dios'.