y les dije: 'Nosotros hemos rescatado, en la medida de nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos vendidos a los gentiles. Y ahora vosotros, ¿vais a vender a vuestros hermanos, para que nos los vendan a su vez?'. Ellos se callaron, porque no hallaron manera de excusarse.
Proclamad en los palacios de Asdod y en los palacios del país de Egipto y decid: 'Congregaos en el monte de Samaría y mirad sus enormes desórdenes y cuántas opresiones en su interior'.
Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaría, que oprimís a los indigentes, maltratáis a los pobres y decíais a vuestros maridos: '¡Traed acá! ¡Bebamos!'.
En ti se acepta soborno para derramar sangre; exiges interés y usura; explotas a tus prójimos con violencia, y a mí me olvidas' -oráculo del Señor Yahveh.'