No se les dio poder para que los matasen, sino para que los atormentasen por cinco meses. El tormento que causaban era como el de la picadura del escorpión.
Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad y los entregué en tus manos. Pero tú no te compadeciste de ellos. Sobre el anciano hiciste pesar tu yugo en demasía.
Le respondieron los jóvenes que se habían criado con él: 'Así debes responder a este pueblo que te ha dicho: 'Tu padre nos puso un yugo muy pesado, ahora procura tú hacerlo más liviano', así debes responder: 'Mi dedo meñique es más grueso que el torso de mi padre.
Al tercer día se presentó Jeroboán acompañado de todo el pueblo ante Roboán, como les había indicado el rey cuando les dijo: 'Volved a mí dentro de tres días'.