Como la lluvia y la nieve descienden de los cielos y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, y dan semilla al sembrador y pan al que come
Procurad no hacer vuestras buenas obras delante de la gente para que os vean; de lo contrario, no tendréis recompensa ante vuestro Padre que está en los cielos.
¿Vamos a morir ante tus ojos, nosotros y nuestras tierras? Cómpranos, pues, a nosotros y a nuestras tierras a cambio de pan; y seremos nosotros con nuestras tierras esclavos del Faraón. Pero danos con qué sembrar, para que vivamos y no muramos, y nuestras tierras no se conviertan en un desierto'.
Porque la prestación de este servicio sagrado no sólo viene a colmar las necesidades de los fieles, sino que también se desborda en muchas acciones de gracias a Dios.