Todos los israelitas, hombres y mujeres a quienes la generosidad de su corazón movía a contribuir a la obra que Yahveh, por mediación de Moisés, había ordenado hacer, aportaron una contribución generosa a Yahveh.
-Ha sido, además, elegido por votación de las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de generosidad, administrada por nosotros para gloria del [mismo] Señor y en testimonio de nuestra buena voluntad.
Cuantos pudieron contribuir a la colecta de plata y bronce, aportaron su ofrenda a Yahveh; los que poseían madera de acacia, útil para los objetos del culto, la trajeron.