Si expones estas cosas a los hermanos serás un buen servidor de Cristo Jesús, alimentado con los principios de la fe y con la buena enseñanza que fielmente has seguido.
La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza: enseñaos y amonestaos mutuamente con toda sabiduría; cantad en vuestros corazones a Dios, con gratitud, salmos, himnos y cánticos espirituales.
Entonces les dijo: 'Por eso todo escriba convertido en discípulo del reino de los cielos se parece a un dueño de casa que saca de su almacén lo nuevo y lo viejo'.
Quiero recordaros a vosotros, los que todo lo habéis conocido de una vez para siempre, que el Señor, después de salvar de Egipto al pueblo, hizo perecer luego a los que no creyeron.
Porque vendrá tiempo en que no soportarán la enseñanza saludable, sino que, llevados del propio capricho, se rodearán de maestros para que les halaguen el oído,
Si alguien propaga otras enseñanzas y no presta atención a los preceptos saludables, los de nuestro Señor Jesucristo, y a la recta enseñanza religiosa,
y no permaneciendo unido a la cabeza, de la cual todo el cuerpo, por medio de junturas y articulaciones, recibe alimento y cohesión para su crecimiento de Dios.
que nos ha capacitado para ser servidores de la nueva alianza, no la de la letra, sino la del Espíritu. Pues la letra mata, mientras que el Espíritu da vida.
Por esto mismo os envío a Timoteo, hijo mío querido y fiel en el Señor: él os recordará mi conducta en Cristo [Jesús], acorde con lo que por todas partes enseño en todas las iglesias.
Sin embargo, en algunos puntos os he escrito con cierto atrevimiento, como para reavivar vuestros recuerdos, basándome en la gracia que Dios me ha concedido:
En todo procuré enseñaros con mi ejemplo que así, con fatigas, hay que socorrer a los necesitados y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: 'Hay más felicidad en dar que en recibir''.
también yo, después de haber investigado con exactitud todos esos sucesos desde su origen, me he determinado a escribírtelos ordenadamente, ilustre Teófilo,
¿Son servidores de Cristo? Lo diré como quien delira: ¡mucho más lo soy yo! Más en trabajos, más en cárceles, muchísimo más en palizas; y, frecuentemente, en peligros de muerte.