Le respondió Ana: 'No, mi señor; soy una mujer con el alma llena de pena. No he bebido vino ni licores, sino que estoy desahogando mi alma ante Yahveh.
Qof. Levántate, grita de noche, al comenzar las vigilias; derrama tu corazón como agua en la presencia del Señor; alza hacia él tus manos por la vida de tus pequeñuelos, que desfallecen de hambre en las esquinas de las calles.
Congregáronse, pues, en Mispá y sacaron agua, que derramaron delante de Yahveh; ayunaron aquel día y dijeron: 'Hemos pecado contra Yahveh'. Y Samuel administró justicia a los israelitas en Mispá.