Sabed, pues, hermanos, que por medio de él se os anuncia la remisión de los pecados, y que de todas aquellas cosas de las cuales no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés
Queridos míos, no es un mandamiento nuevo lo que os escribo, sino un mandamiento antiguo, que teníais desde el principio. Este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído.
Y esto erais algunos; pero fuisteis lavados, fuisteis consagrados a Dios pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.