Acercándoseles Jesús, habló con ellos, y les dijo: Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y sobre la Tierra. Y tal como mi Padre me ha enviado, también yo los envío a ustedes.
Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce al Hijo, sino el Padre; ni nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
HAS SUJETADO TODAS LAS COSA DEBAJO DE SUS PIES'. Y al sujetar a él todas las cosas, no dejó nada sin sujetar, pero hasta ahora no vemos que todas las cosas le estén sujetas.
porque SUJETÓ TODAS LAS COSAS BAJO SUS PIES, y cuando dice que todas las cosas están sujetas a Él, evidentemente está exceptuando a Aquel que todo lo ha sujetado a Él.
Luego, volviéndose a sus discípulos, les dijo: Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo.
Ellos lucharán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles.
El séptimo ángel tocó su trompeta y surgieron voces y truenos que decían: ¡El reino del mundo ha llegado a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y Él reinará por siempre y para siempre!
Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Además yo les digo que de aquí en adelante verán AL HIJO DEL HOMBRE SENTADO A LA DIESTRA DEL PODER Y VINIENDO SOBRE NUBES DEL CIELO.
De cierto les digo que hay algunos de los que están aquí, que no experimentarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre que viene en su reino.
porque el que ha venido de arriba está sobre todos, pero el que es de la Tierra es terrenal y habla de lo terrenal. El que procede del Cielo está sobre todos,