Yo soy el pan vivo que bajó del Cielo. Si alguno come de este pan, vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi cuerpo, el cual entregaré por la salvación del mundo.
Entonces tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por causa de ustedes es entregado. Hagan esto en memoria de mí.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
porque Dios estaba en el Cristo, quien reconcilió al mundo con su majestad no tomándoles en cuenta sus pecados, y puso en nosotros palabra de reconciliación.
De cierto, de cierto les digo: El que escucha mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no va a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.